BOLETÍN / NEWSLETTER – 9/2007

Versión en español (English version follows)

“Mami, ¿cuando podemos nadar en el Lago de Chapala?”

Parece que es bien sabido que no se puede nadar en el Lago de Chapala ahora. El agua de la orilla parece turbia, y sabemos que muchas de las aguas negras que entran al lago nunca pasan por una planta de tratamiento.

Recientemente, sin embargo, algunas comunidades de la ribera empezaron a pensar en cómo incrementar la seguridad y atracción de algunas playas locales para fomentar el uso de ellas por los moradores adyacentes así mismo por los turistas. El Presidente Felipe Rángel, del municipio de Jocotepec, está tomando medidas para mejorar la zona del malecón. Junto con otros oficiales electos, están tomando una visión futura para convertir la zona en un sitio de deportes acuáticos, incluyendo la natación.

El factor clave que determina si el agua es segura para la natación y otros usos deportivos es la presencia de la bacteria Escherichia coli (E. coli). Estas bacterias pertenecen a un grupo de bacterias (algunas son muy peligrosas) que se llaman bacterias coliformes fecales. Las bacteriass E. coli entran al lago después de tratamiento incompleto de las aguas negras domesticas, mas también llegan del excremento de animales terrestres y de aves, aguas corriendo de las granjas y otras fuentes. E. coli puede enfermerle a un ser humano si se lo tome o si entre en una llaga abierta o el tracto urinario.

En México, las aguas que tienen contacto con el público según las normas NMX-AA-42-1987 y la NOM-003-ECOL-1997 deben tener menos de 240 Coliformes Fecales NMP por 100 mililitros (ml) y, para el contacto indirecto como remo, el nivel es de 1,000 Coliformes Fecales/ml. En Los Estados Unidos y Europa occidental, el estándar es 500 E. coli bacteria por 100ml. Por ejemplo, la peligrosidad de las bacterias se puede ver cuando se nota que en un gramo de excremento de un bebé hay cerca de 10 millónes de E. coli.

Se cree que cerca de 80% del lago cabe dentro de estos estándares, pero no hay certeza. Los datos confiables sobre la calidad del agua del Lago Chapala son difíciles para conseguir, y los líderes de las comunidades y los planificadores necesitan hacer decisiones basadas en información incompleta.

Para beneficiar el público, deberíamos tener acceso a los resultados de pruebas de E. coli que el gobierno ya tiene sobre las aguas descargadas de las plantas de tratamiento del lago. Esos resultados podrían mostrar dónde están los problemas mas grandes y, por lo tanto, dónde se necesita poner más atención. Esos resultados también mostrarían los mejores sitios para deportes acuáticos y recreativos. En estos sitios, seria importante tomar pruebas múltiples de E. coli cerca de la orilla y también al allende en el lago para dar confianza a los habitantes.

¿Qué puede hacerel público para reducir los niveles de E. coli cerca de las playas públicas? Primero: Exigeir a sus oficiales gubernamentales que publiquen regularmente los estándares del agua que entra al lago de las plantas de tratamiento—tanto las metas como los niveles encontrados. Segundo: Hablar con sus vecinos que descargan aguas negras directamente al lago para que concientizarles que en vez de hacer eso, ellos deberían descargar las aguas a un tanque séptico con un sistema debajo del suelo para filtrarlas. Tercero: Cuando se note de un sitio donde las aguas negras sin tratamiento entren al lago, notificar a la agencia de aguas de su comunidad y también a los Amigos del Lago. Por fin: Donde hay tubos de desagues que entran directamente al lago, sugerir a los oficiales municipales que se extiendan ese alcantarillado unos cientos de metros mas allá de la playa.


E. Coli
(Foto cortesía de Florida Lakewatch)

Para hacer más atractivas las playas, es posible dragar el lodo y el arena cerca de la orilla para profundizar el área y reducir la polución que resuelta de la acción del viento y de las olas.

Sí, claro, es posible hacer más segura varias playas del lago para usos recreativos, incluyendo la natación. Si las plantas de tratamiento existentes continúan a desinfector las aguas negras, y si se podrian construir más humedales y otras obras de bajo costo para descomponer, diluir y filtrar las bacterias que producen enfermedades a los humanos, los niveles de E. coli podrían ser reducidos substancialmente.

Sería maravilloso tener de nuevo las playas a las cuales las familias pudieran tener un día de campo, disfrutar, y jugar en el agua como en el pasado.


(Foto cortesía de Javier Raygoza Munguía)

(English version)

“Mommy, when can we swim in Lake Chapala?”

It seems to be common knowledge that it’s not a good thing to swim in Lake Chapala these days. The water near the shore often looks muddy, and we know that some wastewater discharged into the lake never goes through a treatment plant.

Lately, however, some lakeside communities are starting to think about how to increase the safety and appeal of their local beaches to encourage more use by local residents, as well as tourists. President Felipe Rangel, of the municipio of Jocotepec, is one person who is taking steps to enhance the waterfront in that community. Together with other elected officials, he is creating a long-term vision to make the Jocotepec malecón attractive for water sports, as well as for swimming.

The key factor that determines whether water is safe for swimming and other recreational uses is the E. coli bacteria count. E. coli belongs to a group of bacteria (some of which are harmful) known as fecal coliform bacteria. E. coli most often enters the lake after the incomplete treatment of domestic wastewater but also comes from animal and bird droppings, run-off from farms, and other sources. E. coli itself cannot cause illness unless it is introduced into an open wound or the urinary tract.

In Mexico, water that has contact with the public, according to the standards NMX-AA-42-1987 and NOM-003-ECOL-1997 must have less than a 240 fecal coliform MPN count per 100 milliliters (ml) and, for indirect contact as in rowing, the level is a fecal coliform MPN count of 1000/ml. In the US and western Europe, the standard for water to be approved for recreational use is 500 E. coli bacteria in 100ml. That is not much when you consider that there are about 10 million E. coli in one gram of baby poop.

It is believed that about 80% or more of the lake is within those guidelines, but we don’t know for sure at this time. Reliable data about the quality of the Lake Chapala water has turned out to be amazingly hard to obtain, leaving local planners and community leaders to make decisions based on incomplete information, at best.

For the benefit of the general public, it would be nice to have access to the test results on E. coli levels that the government has taken on water discharged from the treatment plants around the lake. Those results would indicate where the greatest problems exist and, thus, where the greatest attention is needed. The results would also show the best sites for recreational use. In addition, it is important to conduct multiple E. coli tests at locations where recreation sites are desired, at the shore and farther out as well.


E. Coli
(Photo from Florida Lakewatch)

What can the public do to reduce E. coli levels near public beaches? First, ask your government officials to publish the guidelines for water entering the lake from the treatment plant—both the goals and the actual numbers from the tests they conduct on a regular basis. Second, talk with people you know who pipe wastewater directly into the lake to encourage them to direct that water to a septic tank system with an underground leach field. Third, tell the water office in your community, and notify Amigos del Lago, about locations you have observed where untreated wastewater enters the lake. Finally, where drain pipes empty directly into the lake near the shore, encourage municipal officials to extend the pipes several hundred meters beyond the beach.

To make beaches look more attractive, it is possible to dredge out some of the mud and sand near the shore to increase the depth of the water and reduce the amount of mud and sediment that gets stirred up by wind and wave action.

Yes, it is certainly possible that various beaches around the lake could be made safe for recreational uses, including swimming. If the existing treatment plants continue to work to treat the domestic waste, and if more wetlands and other low-cost approaches are put into place to help break down, dilute, and filter out bacteria, the E. coli levels could be reduced considerably.

Wouldn’t it be wonderful to again have beaches where families can picnic and enjoy the water together?


(Photo courtesy of Javier Raygoza Munguía)